Vamos, caballeros (y damas!), que no panda el cúnico. Ya hay suficiente hostilidad en el mundo sin que nos vayamos a las (metafóricas) manos por culpa de la música

Hoy me encontraba leyendo
furia.com, y encontré el siguiente comentario sobre Roxette (el site original está en
inglés, lo que sigue es mi traducción):
"La última pila de discos que queda de mi viaje a Londres en noviembre, luego de que relegara a la repisa todo el material de prog-rock sobre el cual no se me ocurrió nada que decir la semana pasada, es esta definitivamente potencialmente intimidante torre de material relacionado con Roxette. Los amigos con los que me estaba quedando en Londres estaban ya ligeramente atónitos ante el número de CDs que compré mientras estaba allí, pero creo que la idea de que estaba dispuesto a comprar tantas referencias cruzadas a Roxette los convencieron de que estoy totalmente loco.
Para ser justos, esta deducción tiene algo de sentido; si piensas que Roxette son autores de pop fundamentalmente desechable, entonces los coleccionistas obsesivos de su música entran en la misma categoría que los coleccionistas obsesivos de gummi bears parcialmente masticados, cajas de pizza usadas, y las tarjetas de suscripción de la Franklin Mint que se caen de las TV Guide. Simpatizo con el sentimiento, porque yo solía sentir lo mismo. "The Look", cuando fue lanzada, se me pareció tanto a la apoteosis de las sandeces vápidas y deshumanizadoras que cuando mi novia me dio, en una broma inspirada, un album en el que Barbie, la muñeca, la cantaba, la idea de una versión de la canción aún mas descerebrada y plástica que la original me redujo por varios minutos a un carcajeante guiñapo incapaz de hablar.
Mi conversión, cuando ocurrió, fue sorpredente, involuntaria y más que un poco vergonzosa, y aún ahora no puedo reconstruír exactamente cómo sucedió (pero creo que de alguna manera involucró el asesinato de un archiduque austríaco). No obstante, ya sea que consideres esto como progreso o regresión, he llegado a creer que las canciones de Roxette no son, después de todo, desechables. Muy por el contrario, tienen poderes mágicos, la capacidad de engendrar alegría por la vida por la que estoy seguro que no les daría crédito si no hubiese observado sus efectos sobre mi propio espíritu. Son unos de los tesoros más raros de la música, canciones que siempre me hacen más feliz de lo que me sentiría sin ellas, sim importar, hasta donde puedo ver, cuán extático o agitado me sienta en el momento.
Me siento, al deciros esto, como sospecho que me sentiría si hubiese descubierto una ciudad de hadas bajo la hiedra de mi patio, o si me hubiese convencido personalmente de que hay naves extraterrestres escondiéndose tras los cometas; quizás
ustedes pensarán que estoy loco, también, pero la revelación es demasiado importante como para dejar que eso sea una excusa. Un fanático misionario, histérico y prepotente podría, después de todo, estar en lo cierto."
Creo que el tipo lo ha dicho todo

(Y sí, ya sé que dos adverbios de modo seguidos lucen atroces en castellano, pero no se me ocurrió cómo re-escribir el original sin sacrificar el tono del original :p)